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Relatos de Río I
Al Asecho
Cansado de lanzar y lanzar en aquella tan productiva laguna y obtener siempre truchas con la misma técnica y del mismo tamaño me decidí a aventurarme en un pequeño, frío y cristalino curso de agua que drenaba hacia la laguna, línea de flote, y caminé a lo menos 500mts río arriba, enterroso, oculto y algo bajo, así era el curso de agua que desde mi interior me llamó a recorrerlo, como telepatía, como un impulso inducido e imposible de rechazar.



Pablo Cifuentes ©

Trepé una maraña de troncos que me impedían el paso hacia más arriba, pero sabia que ese llamado provenía desde allá, con dificultad lo pude hacer, desde lo alto algo detuvo mis ojos, una trucha en medio de un río de no más de 2 mts de ancho, algo estaba comiendo, me acerque a la orilla, tomé 4 piedras, las examiné…eran larvas de caddis, eran free living caddies, directo a mi caja, ¡Bingo!...una, tan solo una, la única larva de caddis que en mi caja quedaba, la até a mi tippet, un nudo bien hecho, lo probé, si… está firme, me posicione sobre un tronco que asomaba en el pequeño río, ¡deben ser unos 6 mts…., lanzaré 7!, tomé aire, miré una vez más aquella trucha, línea en el aire, línea al agua, se movió!!, me dije mentalmente, ¡la tomó!, me volví a decir mentalmente, alcé la caña, fiesta!, la trucha río abajo, digno combate, un par de saltos, la arrimé hacia mi, fuera mosca, la memoricé, y al agua, cuando se alejaba me dije, ufff!! Bien hecho, me sentí pleno como pescador, recogí mis cosas y la pesca terminó para mi, eso es todo por hoy, sentado en el tronco, inhalé ese aire puro que solo se podía respirar ahí nada más, de vuelta al bote con una sonrisa de oreja a oreja”.


Hatch o Eclosión de CaddisFlies / Fotografías cortesía de Eduardo Anguita ©

En Plena Oscuridad

“El tiempo se acababa en ese hatch, ya se venía la noche, cambié la mosca una vez más, con ese aliento que un mosquero se suele dar, ¡esta sí, esta es la mosca!, ¡corriente arriba…derive…nada, mmmmm…una vez más, corriente arriba…derive…nada!, mmmm…ahora más adentro…lancé…derive…nada, me dije, me quedan pocos cast, sé inteligente, suspiré, y de manera súbita todo pareció tan claro para mí, junto a la orilla, si, junto a esa rama, esta sí, un, dos, tres, y derive, entre aquella oscuridad logre divisar un lomo, me pregunté…¿es?...o ¿no es?...y clavé, siiiii!!, es!!!! Un salto, una corrida, otro salto y otra corrida, mi tippet 5x no podía más, ¡se va a soltar, se va a soltar! al cabo de 15 minutos no fue así, poco pude apreciar de aquella trucha que logró liberar toda la adrenalina que en mi cuerpo había, la oscuridad ya era un hecho, era robusta, mis manos me lo decían, y era vigorosa, mi caña, carrete y tippet lo pueden decir, y logró esa sensación de alegría que uno espera sentir cuando se sale a pescar, mi corazón y memoria así me lo pueden decir, y volver a recordar una y otra vez, pesca con mosca, en su más pura esencia, hasta el día de hoy lo puedo recordar y volver a gozar, ahhhhh!, si!, hoy dormiré en las nubes”

De Vuelta a mi Hogar


Fotografías cortesía de Eduardo Anguita ©

“Primer día de la temporada, pies inquietos, mi imaginación solo ve truchas, tomadas y lideres finos, el viaje en auto parece ser más largo de lo normal, reviso mentalmente mi equipo, caña, línea, moscas, el wader ya da lo mismo, y todo lo demás también, al fin, el río que en mi hibernación esperaba ver, el tiempo que esperé ya había culminado, el atar moscas y estudiar entomología no lograban acallar las ganas de estar en la orilla, el río me gritaba a mi subconsciente, es verdad, lo debo reconocer, me sentía como un niño en navidad, feliz, ansioso, nervioso, inquieto y muchas sensaciones similares, abrí mis brazos como queriendo abrazar el río y el hermoso entorno que me sobrecogía, tomé mis cosas, fuera pantalones, waders puestos, zapatos abrochados, tramo uno…tramo dos… tramo tres… y tramo cuatro, todos en línea, carrete firme, pasahílo por pasahílo la línea recorrió, chaleco… gorro, … y al agua, até esa mosca que imaginé en el invierno podría hacerme sonreír, una soft hackle de perdiz, 10 pies de leader mas 2 pies de tippet, y aquel run parecía prometer, una vez mas podía sentir la línea en el aire, y la caña abanicar mi alegría de pescar, era como estar en cámara lenta, me encanta lanzar delicadamente y darme el tiempo para hacerlo, la línea cortaba el aire y se posaba en el agua con una gracia inigualable, soy feliz, he vuelto a mi casa, de aquí no me quiero ir”


Pablo Cifuentes / Chile
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