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Semillero Coihueco
Semillero de Mosqueros...Cuando hablo de “semillero”, me refiero a que este río es el responsable de un sin numero de adeptos a esta pasión llamada pesca, que más que un deporte es una forma de vida. Muchos de los “Eclosionados” en él, me incluyo, hemos seguido gozando y aprovechando sus aguas, que son un perfecto escenario para encantar a cualquiera que pretenda conocer o intentar practicar este deporte.
Si bien es un río bastante técnico, su profundidad moderada, sus aguas no tan rápidas y su amplia vegetación, ofrecen un ambiente optimo para practicar la pesca “social”, es decir, aprovechar de prestarle la caña al amigote, el cual seguro caerá en este vicio, al sentir su primera picada.

Ubicado en la X región de Chile, sus aguas nacen de los hielos eternos del volcán Osorno, durante su recorrido se une a varios ríos pequeños, originando un curso optimo para la presencia de truchas arcoiris y gran cantidad de farios.

La pesca en él esta destinada preferentemente a la utilización de líneas de hundimiento moderado, o bien, flotantes con utilización de largos lideres junto a moscas lastradas.

Los patrones más efectivos en dicho río, según mi experiencia han sido las ninfas lastradas ojala con Bead-Head como la Pheasant tail, Copper John, he incluso utilizando la conocida Prince, o bien utilización de wet flies, ojala con gallo de leon (soy admirador de sus particularidades) y todo tipo de Soft Hackle.

Dependiendo de la actividad que se observe, podemos enfrentar una eclosión y utilizar patrones flotantes como las Adams, Adams Parachute, o la Elk Hair Cádiz, que han sido los más efectivos.

Si bien las capturas no sobrepasan los 1,5 kilos, la gran presencia de truchas mantienen al pescador novato en altísima expectación y logran sentir y gozar las pesca al máximo, esto es lo que hace que llame ha este río “Semillero”.

La baja profundidad de sus aguas, lo hacen vadeable casi en toda su extensión, por tanto es más fácil encontrarse y maravillarse con la amplia gama de aves, insectos, animales en general que se encuentran en torno a él, cobijados bajo el techo de un bosque 100% nativo, el cual es un aula permanente de clasificación y reconocimiento de especies nativas.

Esto y mucho más lo hacen un lugar único para los que nacimos allí, ya ha pasado a convertirse en un “santuario” de nuestras vidas y cada año seguimos sumando adeptos, y adicionando momentos gratos que hacen que este río ya no solo sea pesca.


Carlos Pedraza V.
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