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Pequeños Ríos de Gran Carácter
El Río Coyle, un clásico pesquero de la Patagonia Austral, lugar donde cientos de pescadores se han iniciado en la pesca deportiva, y donde muchos más lo harán en los años venideros, es un río característico de estas latitudes. Nace en la Laguna Esperanza y luego se nutre de pequeños arroyos y vertientes de deshielo a lo largo de su trayecto hasta llegar al mar. Si bien este río puede llegar a tener un caudal de 20m3 en su plenitud, con la llegada de los primeros días de calor de la primavera, su nivel en comienzo de temporada va desde los 7m3 a los 3m3 en su primera sección. Es lo que cualquier pescador llamaría un río chico.






Esta nota hará referencia mayormente al brazo Sur del Río Coyle, el cuál a fines de temporada tiende a filtrarse en las vegas, y no es hasta recibir las aguas del Río Pelke, de similares características que recarga su caudal hasta encontrarse con el brazo principal del Río Coyle en las cercanías del puente de la estancia “Las Horquetas”. Todos ellos conocidos por su pesca de truchas fontinalis y el Coyle recibiendo marrones desde hace ya más de una década (experiencia personal). Tal vez luego de la gran nevada del año 95 y con una gran creciente las marrones del Río Gallegos encontraron un nuevo destino para realizar sus desoves, porque nunca he escuchado que se hayan introducido marrones en este río. En fin, la posibilidad de pescar marrones hoy es un hecho que le da a este río un valor agregado muy grande. El río Coyle y el Pelke son la razón por la cual hoy soy guía de pesca; fueron mi escuela y mi compañía durante veranos enteros ya que mi familia, luego de 4 generaciones tiene dos estancias sobre estos ríos, en las cuales se trabaja el ganado ovino desde hace casi un siglo.




El motivo por el cual me dirigí de vuelta a mis pagos fue una fuerte crecida del Río Gallegos, en el cual nos encontrábamos buscando sea trouts con dos pescadores norteamericanos. Una fuerte crecida en el mes de Febrero significa un par de días prácticamente perdidos, pero luego, comenzando a bajar este nos puede dar su mejor pesca (será otro artículo).

Haciendo base en la estancia Río Pelke, donde comimos unos bifes de capón a la plancha cortesía de mis padres, nos dirigimos al río. La improvisación del viaje nos encontró con equipos un tanto más grandes de lo que realmente se necesita para disfrutar estos ríos. El Pelke con un equipo #2 es increíblemente divertido, drifteando woolly worms, scuds y patinando caddis, o cualquier tipo de terrestres por los cut Banks, haciendo hervir el agua con las fontis. Estas alcanzan generalmente los 500grs y hemos sacado excepcionalmente fontis de hasta kilo y medio. Lo cierto es que la cantidad de fontis que se pueden capturar hacen que este pequeño (Pelke en tehuelche) río sea el lugar perfecto para pasar un fin de semana y enseñar a los más chicos de que se trata la pesca con mosca, algo que en un futuro cercano planeo desarrollar.

Cris y Gary, los amigos yanquis, luego de realizar unas mil preguntas acerca de la vida en las estancias, el trabajo con las ovejas y demás, comenzaron a concentrarse en la pesca. El Río Pelke fue nuestro primer destino, por estar ubicado a unos 100mts del casco de la estancia. En la pesca de fontis en este tipo de ríos es importante saber dos cosas: es una especie muy territorial que no desarrolla migraciones en toda su vida, nace, se desarrolla y muere en un radio 70 mts – una vez introducida hizo desaparecer a la especia originaria conocida como “puyen” – lo que da una pauta de su comportamiento agresivo, por ende las streamers negras en tamaño 8 son una muy buena opción (zonkers, matukas y woolly buggers). La otra pauta es la siguiente, encontraremos que en ríos más ricos en alimento las fontis se vuelven muy selectivas, y además suelen estar escondidas debajo de los cut banks por lo que las ninfas y streamers se convierten a veces en la única opción.

Comenzamos con flote y secas. Caddis, Cherno´s y escarabajos. Éxito total. Unas pocas horas alcanzaron para satisfacer el deseo de ver subir y tomar su mosca. Cast cortos y delicados, que a veces tornaba hasta difícil situar la mosca en el agua por el viento cruzado. Las fontis respetaron su promedio de 500 grs y nos deleitaron con saltos y corridas, y más aún con sus increíbles colores. Cris y Gary sorprendidos por su belleza tomaron miles de fotos, eran sus primeras “brookies”.

Luego nos dirigimos al río Coyle. En unos 20 kilómetros entre estancias logré hacer un postgrado en “tranqueras” a Cris, quien respetó a rajatabla la regla del acompañante. El Coyle, tal como lo describía arriba, tenía el caudal muy reducido, filtrándose en partes en las vegas. Por eso nos concentramos en los pozos más grandes. Esta vez no solo eran fontis y más selectivas, sino que además nuestra meta era hacer subir a las marrones con escarabajos y chernos. Agachados hasta situarnos a un par de metros de los pools, leyendo el agua y luego presentando las terrestres. El agua explotó en cuestión de segundos. Una marrón de casi 2 kilos, muy oscura tomó el escarabajo de Gary al tocar este la superficie del agua tan quieta como en un vaso. Esto marcó el rumbo de los próximos 2 días que quedaban de pesca. Perdimos la cuenta de cuantas marrones y fontis sacamos en esos tres días. Nos dedicamos a recorrer kilómetros de río pescando con secas y debajo de los cut Banks con zonkers la mayor parte del tiempo. La cereza de su viaje fue el último día cuando Gary clavó un macho marrón de 3 kilos que casi parte su caña, y Cris a metros de él una hermosa marrón de unos 2,5 kilos de la cuál saqué muestras de escamas porque sospecho puede ser una sea run brown trout. La fonti más grande alcanzó el kilo y medio, obtuvimos muchas arriba del kilo. Esta experiencia se completó pudiendo disfrutar de un entorno natural lleno de vida y dinámico. Zorros grises, caranchos, cauquenes, liebres y un paisaje que ellos comparaban con el lejano oeste. Sólo un pensamiento se me viene a la cabeza luego de recorrer estos lugares, hay tanta pesca, solo tenemos que cuidarla!












Notas y Fotografías: Juano Biott !
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