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Pescando en los Mangles de Isla Blanca - México
Hace dos años, en el Fly Fishing Encounter fuimos testigos de una innovadora clínica acerca de pesca en agua salada dictada por Cristian Rodríguez de Fly Fishing The Run, quien nos hizo soñar con especies tropicales y nos introdujo a los equipos requeridos, en lo personal me abrió los ojos y dejo sembrada la inquietud de enfrentarme a nuevos retos y esas poderosas especies.
Programé un viaje a México, con la intención de descansar en familia y poder arrancarme un par de mañanas en la búsqueda de algún lugar donde probar las aguas caribeñas. Llamé a Cristian, quien me puso en contacto con un guía en la zona de Cancún, quien me llevaría a Isla Blanca, lugar del que había escuchado muy buenos reportes y a sólo media hora de viaje de la zona hotelera.




El viaje se concretó la primera semana de septiembre, la ansiedad me carcomía por dentro, habían sido varias semanas de preparativos, alistar equipos aptos para agua salada, moscas, líneas, etc. Fueron dos jornadas de pesca que resumiré en las siguientes líneas…

El día partía temprano, 5:30 AM para dirigirse al embarcadero donde tomábamos un primer trayecto a motor hasta los mangles donde se encontraban los Tarpons o Sábalos que serían nuestro principal objetivo dada la fecha y condiciones del mar. Equipados con dos equipos, uno #7 y otro #8 cada uno con moscas distintas dependiendo de la especie que se nos presentara en frente, para no perder tiempo.

La primera mañana en el camino nos topamos con un grupo de palometas o permit que se estaban alimentando, rápidamente tomé mi caña para probar suerte y tras el tercer lanzamiento sentí una picada, que lamentablemente no clavó, seguí intentando pero la astucia y desconfianza de estos peces me estaban poniendo a prueba y la tarea muy difícil, además la mosca por su peso estaba tomando algas así que había que cambiarla rápidamente, lo hice y en ese instante, como por arte de magia las palometas habían desaparecido de nuestra vista. Nos dirigimos al mangle, cambiando de caña y moscas, ahora en busca de los Baby Tarpons.



Avanzábamos lentamente impulsados por una vara de madera, acechando las entradas del mar al bosque de mangles, cuando de repente avistamos el primer Sábalo. La orden del guía era clara “hay que clavar con la línea y muy fuerte”, situación difícil de asimilar cuando uno se ha criado pescando truchas y salmones teniendo ya el reflejo de clavar con la caña, pero eso no serviría aquí ya que estos peces tienen la cabeza de hueso muy duro, por lo que el anzuelo debe ser firme y muy afilado, como la clavada enérgica y con la línea. Bueno, así lo hice y en el siguiente lanzamiento me encontraba peleando mi primer Sábalo en aguas tropicales, era un pequeño pez para lo que pueden llegar a ser pero el guía me dijo “no importa el tamaño, un sábalo es un sábalo”, era increíble sentir la fuerza y ver las acrobacias que hacía ese pez.

Seguimos en el mangle, pasando incluso bajo la vegetación para llegar a unas lagunas internas, peleando con los mosquitos que me estaban comiendo vivo, pero eso no importaba, más sábalos estaban por venir.



En un pequeño canal nos esperaría otro sábalo de mayor tamaño y nos dio un festival al pelear con él, tuve tres piques más dos de los cuales rindieron frutos.



La mañana había avanzado y mi intención era poder estar almorzando con mi familia, así que debíamos partir. El guía me tenía guardada una sorpresa al llevarme camino al embarcadero a través de una escuela de esquivos permit, que tras un par de intentos en falso, logré posicionar mi mosca en su trayectoria y si señor! Me encontré peleando mi primer permit, un verdadero espectáculo ver cómo me robó toda la línea y unos 40 m de backing de una sola carrera, el corazón casi se me salía y luego de un infartante rato de pelea tenía mi primer permit en mis manos, que increíble sentir la fuerza de un pez así, que pese a su tamaño era capaz de dar semejante batalla.



Tras las fotos de rigor y el agradecimiento eterno de su contrincante, esa belleza fue devuelta a esas cálidas aguas.



El segundo día el viento nos jugaba en contra y acortaba la visibilidad de los “aguajes” de palometas o posibles bone fish que eran mi objetivo ese día, nos fuimos a otro sector del mangle a capear el viento, un sector muy cerrado, donde los roll cast serían la clave, vimos unos snook en el camino pero no teníamos las cañas preparadas para ellos, los dejamos ir, los sábalos serían el principal objetivo. Nos encontramos con el primero, lancé pero no se tiró a la mosca, vino el segundo, lo mismo… a cambiar mosca dijo el guía, mas flash era necesario. El tercero nos demostró lo cierto de la teoría!



Y así vino uno tras otro, costaba algo penetrar el bosque, incluso pasando por esos estrechos canales bajo los matorrales pero ahí nos íbamos encontrando uno que otro sábalo, que cada vez nos mostraba su voracidad y enérgica pelea, un verdadero espectáculo de acrobacias para zafarse de la mosca.





Incluso cortando el grueso tippet que sostenía mi mosca. 8 piques en total de los cuales 5 salieron, uno se llevo la mosca de recuerdo y dos no se engancharon, la verdad que más podía pedir en esta breve incursión. Cada pez fue devuelto en perfectas condiciones a su hogar.



Le pedí al guía que volvamos, me llevó a ver si avistábamos unos bone fish, pero el agua estaba algo oscura así que no vimos ninguno. El guía me dice “cambia de caña y pon otra mosca que vamos a ir tras un tiburón”, me alisté y realicé mi lance, pero la ansiedad me jugó en contra, haciendo que el tiburón se escapara, metros más allá el guía me indica cambiar nuevamente de mosca ya que había visto una picuda (barracuda), esta vez no podía fallar, había que lanzar pasado y al frente, estrippeando enérgicamente..lo hice y esa picuda agarro vorazmente mi mosca dándome una excelente pelea.



En resumen fue una excelente incursión en aguas tropicales, acompañado de un guía conocedor de su oficio y esas aguas, en un destino increíble y una experiencia que espero pueda repetir en un futuro cercano, por ahora a vivir de esos gratos recuerdos.


Agradecimientos a:
Destino: Fly Fishing The Run
Consejos de atado: Pancho Jorquera – Pescador.cl
Datos varios: Leo Ramírez – Pescador.cl


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