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Abaco, el retorno.
Había dado por finalizado mi año de pesca en agua salada con el viaje de agosto a Mexico, pero rompí la veda casi por casualidad, tenía que viajar a Miami y no podía dejar de escaparme.
Octubre suele ser un muy buen mes, si las condiciones climáticas acompañan, el agua comienza a bajar de temperatura y hay muy poca presión de pesca en todo el caribe.
El domingo 29 de septiembre con la decisión casi tomada, empecé a buscar opciones, me seducía Key West, pero Bill estaba bookeado, Mexico parecía estar con clima muy inestable, me estaba inclinando por Belize cuando recibo por Facebook este mensaje:
I was out today and saw about thirty permits in the area near the ramp where you caught yours.
We saw a group of about ten that were between 25lbs and 35lbs.”

“Hoy vi unos 30 permits en el área de la rampa donde capturaste el tuyo. Vimos un grupo de unos 10 que tenían entre 25lbs y 35lbs.”









El mensaje era de Paul Pinder, el head guide de Black Fly Lodge, en Abaco, Bahamas, donde en julio pesqué el permit grande.
Solo tardé algunos segundos en decidirme ¡!
Arreglé para pescar 3 días desde el lunes 7 de octubre, sabiendo que una semana era demasiado tiempo para que se mantengan las condiciones, pero el pronóstico lucía aceptable.

Llegué el domingo 6, había cuatro pescadores desde el jueves anterior, y me comentaban que la pesca había ido de mayor a menor y ese día había estado muy duro, todos ellos eran pescadores de bonefish, solo uno intentaba pescar permits parte de su tiempo y estaba feliz porque había logrado su primer captura, luego de muchos años de intentos, el viernes anterior en la zona de Moore’s island.

El lunes salimos con Paul y un aprendiz que estaba haciendo parte de su instrucción, acordamos empezar la búsqueda al norte de la rampa, en el sudoeste de la Isla.
La marea estaba entrando, soplaba viento del oeste y traía nubes de lluvia, estuvo inestable toda la mañana, se alternaban lluvias con períodos de sol, vimos 2 permits, por las malas condiciones de visibilidad solo vimos el agua nerviosa, la típica “V” provocada por el pez nadando cerca de la superficie, no tuvimos tiros cómodos, cuando nos acercábamos desaparecían buscando profundidad.

El viento cada vez más fuerte nos llevó a almorzar a una zona de manglares, hicimos algunos tiros a bonefish, vimos cuatro, clavamos dos, pero cortaron usando las raíces de mangles.
Por la tarde volvimos a la zona del inicio, como no se veía muy bien porque seguía nublado, cubríamos más superficie buscando agua nerviosa a marcha lenta de motor. Vimos un buen permit a pocos metros del skiff que no se espantó a nuestro paso, nos detuvimos y lo seguimos, siempre alejándose de nosotros, el primer tiro logró su atención, giró siguiendo la mosca, recogía a strips cortos y bastante lentos, cuando estaba muy cerca hice el clásico stop que muchas veces dispara la tomada y esta vez solo logré que pierda interés. Continuamos la persecución, en el segundo tiro vuelve a acercarse y la rechaza, los 3 o 4 tiros siguientes no hicieron más que espantarlo, no había chance después de la primera oportunidad.

No tuvimos más tiros, volviendo, cerca de la rampa, capturamos un bonefish de unas 4 lbs, para no llegar a puerto zapateros.
El segundo día salí con el otro buen guía que conozco, Nick, decidimos ir a Moore´s Island, una hora de navegación hacia el oeste nos llevaría a una de las mejores zonas de pesca de bonefish que conozco en Bahamas, pero pensando en recorrer ciertos flats donde habían visto permits la semana anterior y Gary había capturado el suyo. Llegamos muy mojados, el viento del oeste persistía, soplaba fuerte, creando olas bastante importantes.

Otra vez cielo bastante nublado, con pequeñas ventanas de sol, en las primeras dos horas Nick vio cinco permits, yo solo dos, los veíamos muy cerca del skiff, ya espantados, no tuvimos tiro alguno.
Cerca del mediodía perseguimos a uno en una zona de mucha corriente, yo podía verlo solo por momentos, le hicimos 3 o 4 tiros pero nunca tuvimos una chance real para tentarlo.
A la hora del almuerzo capturamos el único bonefish que nos visitó, otro de unas 4 lbs.
Por la tarde recorrimos el extenso flat que bordea la costa este de la isla, a reparo del viento, otra vez vimos dos permits, pero otra vez los habíamos espantado.

Regresamos con la impotencia de no haber tenido oportunidad a pesar de haber visto una buena cantidad de ellos. Los otros dos skiff habían capturado solo una par de bonefish, las mareas altas y el viento oeste hacían que estuvieran mucho tiempo entre mangles, inalcanzables, igual que el día anterior. Pero Gary había tenido un pique y corte de un permit en una zona que yo no había visitado todavía.
El miércoles salí otra vez con Paul, recorrimos la misma área del primer día sin suerte y con el mismo clima nublado, le conté la experiencia de Gary el día anterior, llamó al que fue su guía y nos dispusimos a intentar en esa área, con la ventaja que parecía ser una de las pocas despejadas.

Navegamos hacia el norte cerca de una hora y cuando llegamos confirmamos que teníamos sol !!
Era el límite sur de los Marls de Abaco, una superficie muy extensa de islitas al centro oeste de la isla de Abaco, famosa por la población de bonefish.

En nuestro primer paso por el flat que nos recomendó Gary, vimos dos permits, el primero no nos dio tiro y el segundo, aunque también lo vimos muy cerca, reaccionó al ver la mosca, pero no la tomó.

Le dije a Paul, que por lo que habíamos experimentado estos últimos días, presentía que si los encontrábamos, comerían, porque a las pocas chances que tuvimos siempre hubo reacciones favorables, el asintió.
A media tarde encontramos dos siguiendo una raya, no estaban en actitud de alimentación, solo siguiéndola a unos metros, cambiando de ubicación permanentemente, uno siguió la mosca en el primer tiro, luego regresó a lado de su compañero, no hubo reacción a los dos siguientes y en el cuarto enganché la raya al recuperar, tuve que cortar y huyeron espantados por la acción.

Media hora más tarde encontramos el que sería nuestra captura, era un single, nadando a velocidad media, a unos 18m, el segundo tiro cayó unos 40 cm adelante, dejé bajar el calvo crab a la profundidad de natación, se acercó lentamente y cuando hice el primer strip corto, tomó la mosca, clavada y luego de unos 10’ de pelea pudimos tenerlo en el bote.

Sacamos 4 o 5 fotos rápidas y lo devolvimos.
Nos quedaba tiempo para una oportunidad más, a marcha lenta Paul vio otro, dio un rodeo y lo encontramos, nos dio tiro, otra vez a una seguida de la mosca siguió un rechazo…

Terminamos, contentos, yo por haber sumado experiencia en este lugar y haber logrado una nueva captura y Paul, creo que por las mismas razones, él es un excelente guía de bonefish y cada día que lo intenta suma horas a su evolución como guía de permits.
Definitivamente Abaco está instalada en mi agenda anual de pesca de permits.












Por: Carlos Cortez.
Pro. Staff Flyfishingtherun.com
Textos: Carlos Cortez.
Fotografías : Carlos Cortez.
Todos los Derechos Reservados © 2013.-