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Ascencion Bay, Enero 2014.
Desde hace algunos años planeo viajes de pesca al agua salada en el invierno del hemisferio norte, nuestro verano, aprovechando las vacaciones escolares de mis hijos. Busco lugares amigables para la familia y con posibilidades de pesca, sabiendo que corro un gran riesgo, las condiciones climáticas determinan las chances reales de encontrar peces en los flats.
Este año la elección fue Tulum, buena playa y, en general, los frentes fríos son menos intensos que en el norte caribeño.
Como siempre, empecé a monitorear el clima a través de varias páginas web meteorológicas una semana antes, el panorama no era para nada alentador, uno de los inviernos más fríos de los últimos años golpeaba USA y afectaría directamente la zona, se esperaba que las temperaturas bajaran a un rango de 14-20 grados durante mi estadía.






Así fue, llegamos el mismo día que el frente frío, con fuerte viento norte, que hacía caer aún más la sensación térmica.
Por la mañana del 17 de enero, manejé más de una hora para recorrer los 33 km que me separaban de Punta Allen, el camino, peor que de costumbre, es un sinfín de pozos, lagunas y está regado de rocas de todo tamaño.

Cuando llegué a destino me golpearon dos noticias negativas, el guía elegido había sufrido un accidente que lo dejaría fuera de los botes por unos cuantos días, además me contaban que la zona sufrió grandes lluvias entre septiembre y noviembre, el agua dulce aún drena hacia la Bahía de la Asunción y la mantiene turbia y con baja salinidad. Según José, el guía fuera de juego, las condiciones dejan un 10% de las áreas pescables con alguna posibilidad ¡! Y si tenemos en cuenta el enfriamiento de las aguas ese porcentaje se reducirá drásticamente ¡!

El guía asignado tiene 19 años y su asistente 20, es imposible que tengan la experiencia que suelo buscar en la gente que me acompaña en estas salidas, no son prejuicios, es una realidad.

Todo el panorama pondría a prueba mi discurso constante, viaje con expectativas 0, y mi capacidad de adaptación…
La secuencia de oportunidades con permits por día fue 0-1-1-3-3-1, lo que totaliza 9 chances en 6 días de pesca.
Tuve que cambiar mi costumbre de no hacer tiros a otras especies, no había alternativa ¡! El primer día sin avistajes, terminó con una buena cosecha de bonefish haciendo tailing, con peces que superaban el peso promedio de la zona, lo que fue una constante del viaje, los más grandes toleran mejor el agua fría.



El segundo día, a pocos minutos de navegación mientras “checábamos” una zona cercana a la entrada a la laguna el guía dice “al agua, tírense al agua ¡!”, bajo de un salto con el asistente ( lo que seguramente es una mala jugada de mi memoria, es imposible que haya sido así ¡! Jaja ) y siento el agua en el pecho, en ese momento le pregunto qué vio y dónde, me señala con mucha ansiedad, “allí, allí, palometa a unos 60 pies”, en el plano que estoy es imposible ver nada a 18m, empezamos a caminar lo más rápido que podemos siguiendo sus direcciones, a los pocos metros podemos divisar algún indicio de movimiento, hago el tiro, cae en la zona y empiezo a recibir instrucciones, el asistente que me acompaña me dice “aguátala, aguántala”, el guía grita “jálala, jálala”, así transcurrieron unos instantes, cuando uno de ellos me daba una indicación, el otro me daba la contraria… y yo solo pude ver que el pez mostraba la dorsal y la cola, supuestamente, acercándose a la mosca… e hice lo que pude por instinto… hasta que vimos que se iba rápidamente desplazando agua a su paso. Todo indica que el permit siguió la Calvo Crab hasta que se acercó a pocos centímetros y por alguna razón que solo él sabe, la rechazó y no nos dio un segundo tiro.

Le dije al guía que no estaba muy de acuerdo en bajar del bote sin ver previamente al pez, además me parecía una buena estrategia si encontrábamos un grupo, que es más visible y la técnica es simple y clara, casteo sobre ellos y estripeo rápido, pero si era un pez solitario necesitaba verlo para ser preciso y, también, para “trabajar” la mosca de acuerdo a sus reacciones, me respondió que caminando es menos probable espantarlos… lo cual es cierto, pero por las razones que le di, prefiero tomar el riesgo. El día finalizó sin otra oportunidad y con algunas capturas de bonefish.

El tercer día, manejé como los anteriores, intentando bajar el tiempo obtenido el día anterior, 48’, y en la mitad del camino sentí que el Jeep se frenaba, derrapaba, se encendieron las luces de ABS y Control de Tracción, a partir de allí lo sentía algo frenado constantemente y nunca se apagaron los indicadores, supuse que se habrían pegado los discos de freno por el barro, por las dudas cuando llegué les avisé del problema y les pedí que los últimos tres días me buscaran en el muelle de la casa, no quería seguir agudizando el problema ni tomar riesgos.

Esperaba volver al lugar del encuentro con el permit por la mañana temprano, no fue así, regresamos por la tarde, ante mi insistencia, y la marea ya no estaba en condiciones para encontrarlos, empezamos el regreso pescando bones coleando otra vez, ya nos preparábamos para terminar la jornada cuando veo a unos 40m el típico “aguaje” que hacen los singles al nadar cerca de la superficie, me bajo con el agua por debajo de la cintura y hago un tiro cuando estaba a unos 18/20m, se repite la secuencia del día anterior, indicaciones opuestas de los guías que ya no proceso, el permit que sigue frenéticamente la Avalon Fly y la rechaza cuando todo parecía que la tomaría… fin del día.

La mañana siguiente, me buscaron 7:30 am y recorrimos la laguna hacia el sur, vimos y capturamos algunos snook y bonefish promedio, en un bajo algo turbio espantamos a un school de pocos permits muy cerca nuestro, sin haberlos visto antes, e inmediatamente notamos que se acerca un single, tranquilo, mostrando dorsal y cola, bajo del bote con el agua sobre la rodilla, camino unos pasos, preparo el tiro, backcast… enganche en una de mis otras cañas en el bote ¡! El permit se sigue acercando mansamente, cuando está a 4 o 5 m me ve y se espanta… el asistente, inexperto, dejó que el viento cruce a mi espalda la embarcación… chance perdida.

Luego insistí para ir a la entrada a la laguna y logré convencer al guía, apenas llegamos vemos un pequeño grupo de permits nadando rápido, alejándose de nosotros, los seguimos, giran hacia el bote, hago un tiro hacia ellos, stripeo apenas cae el EP Spawning Shrimp #4, corto y rápido, vemos que la siguen y cómo la toman levantando la cola, clavada y luego de algunos minutos tenemos sobre el bote un pequeño pero codiciado permit ¡! Fotos y al agua, en el mismo momento de la devolución el asistente nos dice, “allí… los grandes…”, vemos viniendo en dirección contraria 4 muy buenos permits, mientras saco línea y el guía acomoda la embarcación nos ven y empiezan a alejarse rápido, hacia el sur, a favor de viento, comenzamos la persecución, todo sucede muy rápido, no podemos acercarnos, saco toda la línea e intento castear adelante, hice 5 tiros de más de 25m, los 4 primeros bastante cerca pero no podemos asegurar que la hayan visto, cuando el quinto y último toca el agua vemos que el permit más grande se contorciona y toma la mosca, tengo un toque de tensión, sin embargo cuando quiero clavar solo tengo contacto con el slack de la línea, íbamos a bastante velocidad por el poleo y el viento, lo que no me permitió tener la tensión suficiente para el strip strike, los perdemos de vista.

El quinto día aparecía como el mejor según el pronóstico climático, la temperatura en ascenso y algo menos de viento, aunque siempre soplando desde el norte. Salimos a las 7:15 am, vamos rápidamente hacia la salida de la laguna, pero en el camino “topamos” algunos schools de snook, se veían de tamaño importante, hicimos el intento, suelen ser peces bastante agresivos, seguían la mosca y perdían interés, cuando tiré en forma agresiva muy cerca de ellos, haciendo un splash, se detonaba el pique inmediatamente, sacamos 3 y perdimos un par de piques, vimos algunos bastante más grandes que los que pudimos capturar.

Seguimos y llegamos a la costa menos expuesta al viento, fuera de la Bahía, lo que nos permitía “trabajar” aguas cristalinas, al poco tiempo de llegar hicimos un alto para “lunchear”, cuando terminamos y estamos por alejarnos de la costa el guía ve un permit muy cerca de la popa, saco algo de línea, hago un tiro donde me lo indica con un backhand cast, dejo que el Sexie Sixties Crab baje un poco y estripeo corto y lento, vemos como el permit viene nadando atrás, hace los mismos movimientos que el capturado el día anterior, se acerca levanta la cola… y la rechaza muy cerca del bote ¡!! Creo que desistió a escasos centímetros ¡!!

Luego encontramos un school de 5, logramos un buen tiro que también fue seguido frenéticamente por dos permits de buen tamaño y volvieron a rechazar el engaño, esta vez era el Crab de Key West.
Encontramos un school de baby tarpons, tuvimos tres o cuatro chances, siguieron un par de veces la mosca, la tomaron dos veces en el mismo tiro y no pude clavar.

Terminando el día, con el viento aumentando su intensidad, el guía ve un school que calcula de entre 20 y 30 permits de los buenos, antes que yo pudiera verlo me da las coordenadas y tengo que tirar a ciegas, “a las 10… a las 9… largo… más largo…” y como era de esperarse no era taaan largo, le pongo la línea encima y adiós oportunidad ¡!!!!

El último día, volvió a “arreciar” el viento, volvió a bajar la temperatura y les pedí no detenernos ante nada que no sea un permit, como todos los días, pero con más firmeza. A media tarde tuvimos la mejor oportunidad del viaje, vimos un par de permits grandes viniendo hacia nosotros, en un flat de fondo de arena, tuve mucho tiempo para prepararme, pero me ganó la ansiedad, hice el tiro innecesariamente largo, el Raghead Crab cayó en el camino del primero y más grande, a un poco más de un metro, la dejé apoyarse en el fondo y la moví cuando se acercó lo suficiente para verla, se dirigió decididamente hacia ella y volvió a desistir en el último instante, cuando estábamos conteniendo la respiración y esperando el momento exacto para la clavada ¡! Se alejó rápidamente hacia la izquierda, hice un levante y tendido sobre el segundo y fue literalmente “sobre” el segundo, el crab cayó atrás y se espantó, game over ¡!

Me quedó la sensación que si hubiera sido un poco más paciente y hubiera hecho un tiro más corto y preciso, podría haber logrado la tomada en la última oportunidad, aunque son solo conjeturas y nunca lo sabré con certeza.
Genaro salió un día con su padrino Ruben y logró capturar un Jack Crevalle y tuvo un corte de un bonefish, bien por él ¡!
Fue un muy buen viaje, conocí con más detalle la Bahía, la poca acción hizo que prestara mucha más atención a los lugares y estructuras, me quedó la imagen de un lugar con más variantes de las que conocía hasta ahora, creo que volveré a intentarlo el próximo año con un guía más experimentado, lo que no quiere decir que crea que no capturé más permits por responsabilidad del guía. Las condiciones fueron pésimas, evaluación hecha por todos los que charlé y mi propia experiencia.















Abrazos.

Por: Carlos Cortez.
Pro. Staff Flyfishingtherun.com
Textos: Carlos Cortez.
Fotografías : Carlos Cortez.
Todos los Derechos Reservados © 2014.-